Cuando la gente escucha hablar de la técnica Tiffany, inmediatamente viaja en el tiempo hacia los vitrales antiguos de las catedrales o las clásicas lámparas cargadas de colores de principios del siglo pasado. En Ragusa, decidimos tomar ese oficio noble, minucioso e histórico, y darle una evolución contemporánea.
Nuestras piezas no son planas; son estructuras tridimensionales minimalistas y funcionales. Dominar el vidrio transparente en tres dimensiones exige una precisión matemática absoluta. Cada cara de un terrario geométrico, de un porta sahumerios o de un organizador de cosméticos debe ser cortada y pulida de forma milimétrica. Un solo milímetro de error en el corte y la estructura entera colapsa al momento de soldar.
El verdadero secreto de nuestro taller está en el acabado de las soldaduras. El estaño, por naturaleza, es plateado y brillante. Nosotros aplicamos procesos químicos específicos para lograr pátinas exclusivas en negro profundo o cobre, que actúan como el marco perfecto para resaltar la geometría del vidrio. Lograr una soldadura limpia, firme y con un color homogéneo es un arte que requiere años de constancia, prueba y paciencia.
Preservar este saber hacer y transformarlo en diseño moderno es lo que nos mueve cada día en el taller. Crear con las manos es un proceso terapéutico y poderoso, y muy pronto vamos a abrir las puertas de nuestro taller para enseñarte cómo dominar este oficio desde cero.